Introducción:
Asháninca

Idioma Idioma asháninca
Etnias relacionadas Atiri, caquinte, chamicuro, madija, matsiguenga, etc.
El pueblo asháninca o asháninka
es una etnia amazónica perteneciente a la familia lingüística arawak, llamados
en épocas anteriores como antis, chunchos, chascosos, campas, thampas, cambas,
komparias, kuruparias y campitis, los asháninkas han sido tradicionalmente más
conocidos como campas.
Historia:
Protagonistas de una larga
historia de lucha, los Asháninkas han repelido a los colonos provenientes sobre
los contactos con el imperio incaico
Los primeros testimonios de la
presencia asháninka en la Amazonia que nos han llegado hasta el presente son
armas de bronce, como por ejemplo hachas, encontradas en el territorio que
ocupan desde antes del surgimiento del Imperio Inca.
Algunos contactos con dicha
cultura son evidentes a juzgar por el desarrollo de técnicas textiles y
musicales. Cerca al río Tambo hay varios petroglifos de origen amazónico entre
los cuales el Totem del Tambo un gran petroglifo con cara de mono.
Orgulloso de su cultura, este
pueblo es movido por un profundo sentimiento de libertad.
Desde marzo de 2008, el Asháninca
es reconocido por el Gobierno Regional como lengua oficial en Ayacucho, al
mismo nivel que el Quechua y el Castellano. Así mismo, se ha oficializado su
uso en escuelas hasta el quinto grado de secundaria de modo obligatorio en las
localidades ayacuchanas con predominancia asháninca.
Demografía:
En Perú:
En el Perú los asháninkas vivían
dispersos en un vasto territorio que comprendía los valles de los ríos
Apurímac, Ene, Tambo, Perené, Pichis, un sector del Alto Ucayali y la zona
interfluvial del Gran Pajonal, organizados en pequeños grupos residenciales compuestos
por alrededor de cinco familias nucleares bajo la dirección de un jefe local o
curaca. Los ríos donde se asentaron los ashaninka y donde se les puede
encontrar son el Bajo Apurímac, Ene, Tambo, Satipo, Pichis, Bajo Urubamba, Alto
Ucayali, Pachitea y Yurúa, así como en sus principales afluentes. Debido a las
migraciones, ya sea por violencia política como por interés en la extracción de
recursos forestales ha hecho que se movilicen y compartan territorios con otras
etnias, como en el Bajo Urubamba, donde comparten espacio con los machiguenga.

Como señala Stefano Varese, ya
Osambela en 1896 estimaba la población asháninka en 20 000 individuos, aunque
en su cálculo incluía a población indígena de otros grupos; en tanto que Von
Hassel, Eberhardt y Nordenskjold estimaban dicha población entre 10 000 y 15
000 personas. Grubb y Fast afirmaban que podían sumar alrededor de 30 000 a 40
000 (Varese, 1973:43).
En Brasil:
Los asháninkas en territorio
brasileño suman menos de 1.000 habitantes. Conocidos como kampas en Brasil y
también como campas en Perú (término peyorativo), se encuentran distribuidos en
pequeñas localidades a lo largo de los ríos Breu, Amônia y Arara, afluentes de
los ríos Envira y Yurúa, en el Estado de Acre. Su población se estimaba en 689
personas según datos del CEDI de 1991.
Es muy probable que la presencia
asháninka en Brasil se deba a la acción de los patrones caucheros quienes los
trasladaron desde el Gran Pajonal. Sin embargo, algunas fuentes refieren la
presencia de asháninkas en territorio brasileño desde el siglo XVIII.
Cultura:
Organización social:
Los asháninkas presentan una
regla de descendencia de tipo bilateral según la cual reconocen como
cualitativamente iguales las relaciones del lado del padre como del lado de la
madre. Así, en este sistema, el grupo está constituido por todas las personas con
las que un individuo establece un vínculo genealógico, parentela cognática
egocentrada que está constituida por la combinación de las redes de parientes
del padre y de la madre del individuo.


Cosmovisión:
Nosotros los Asháninkas creemos
que el dios Sol vivo estaba siempre arriba antes que fuera este mundo. Como
tiene poder, desprendió una partícula de su corona que se asentó en las densas
tinieblas y poco a poco formó este mundo. De ahí crecieron las plantas y todas
las cosas que hemos visto. De ahí salimos nosotros, los asháninka.

En las puntas altas del cerro
Antamaraka está el cóndor real, mirando hacia abajo. ¿Por qué mira? Porque
también hay un gallinazo negro, que mira al cóndor para saber si hay un muerto
abajo. Se comunican para comer el muerto juntos y compartir. Por eso el
ashaninka viéndoles los imita. Cuando ve a cualquier paisano, aunque sea de
otro pueblo indígena, lo invita, lo hacer dormir en su tarima y calienta fue
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