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martes, 1 de julio de 2014

El Mestizaje Muisca: Lengua Muerta.....


Imperio Muisca Colombia
                                                                                      Introducción:



Bandeja Muisca que podría representar la leyenda del dorado
La entrada de este post hoy la vamos a hacer grano, grano y nos vamos a familiarizar con el cultivo del maíz y otros cereales, ayudando a cultivarlo a los indígenas del pueblo Muisca. Nos comunicaremos con su lengua muerta aquella que en tiempos remotos hablaron (myskkubun), de la familia lingüística Chibcha que fue declarada el 16 de abril de 1970 mediante real decreto lengua prohibida por Carlos III.

Y como digo que íbamos a cultivar maiz uno de sus primcipales sustentos, recordaremos como lo hacían en la época prehistórica, con el maíz, quinuia, y algodón entre otros productos, también fueron unos excelentes orfebres y  y unos 
 buenos negociantes pues quizás fueron de los primeros que practicaron el trueque con mantas, sal, y esmeraldas con sus pueblos vecinos (Muzos, Sutagaos, guayupes, Tecuas, Achaguas tunebos, Lanches.





Las actividades culturales como  religiosas son una identidad muy arraigadas que todavía hoy son objeto de estudio en Colombia, y por parte de otros países, los Muiscas constituían y constituyen una sociedad agroceramica asi  como también, practicaban la agricultura, la manufactura era otro signo de identidad, que pertenece a la región andina, la manera de organización política la hacía una unidad cultural compacta y disciplinada su aporte a la identidad nacional Colombiana son incuestionables, más aún porque la confederación Muisca es la máxima representación política de una cultura y una familia lingüística mayor.


La religión:

Chyguy así es como se llamaban los sacerdotes que eran formados desde su infancia y eran responsables de dirigir las ceremonias religiosas más importantes solo ellos podían  acceder al interior de los templos. Esta religión contemplaba los sacrificios humanos, algunos de ellos eran lograr cautivar niños pertenecientes a las tribus  enemigas y los destinaban para sacrificarlos al sol entretanto los mantenían en sus  casas donde recibían buen trato y una comida esmerada, el sacrificio tenía luego lugar en las altas cumbres que miraban hacia el este.

Los jeques conducían ceremonialmente a la criatura y la colocaban en el suelo con una manta fina, con cuchillas de caña degollaban al niño y recogen su sangre  en totumas que luego untaban las piedras donde caían los primeros rayos solares del amanecer, el cuerpo recibía sepultura en una cueva o era dejado expuesto al sol tropical para que los rayos lo achicharrara desolándolo.



Altiplano cundiboyancense
Las Muiscas adoraban a sus dioses no solos lo hacían en los templos también al aire libre, como lagunas , cascadas, grandes rocas, o montañas todos estos sitios eran bien señalados, en los templos Vivian los  sacerdotes estos eran unos grandes bohíos, en ellos tenían dispuestos diferentes vasos con diferentes formas y tamaños para recibir ofrendas, o bien también eran figuras de barro con agujeros en la parte superior, o bien simples tinajas que se enterraban en el suelo excepto la parte superior que se dejaba abierta hasta que se llenaba de tunjuelos de oro, esmeraldas entre otras ofertas.

El culto solar y la poligamia:

El 21 de junio el día más largo del verano para los Muiscas era un día festivo y de culto pues el solsticio de verano marcaba la pauta de sus celebraciones y rendían culto a los dioses uno de ellos el más adorado fue Su  (dios del sol), su templo se encontraba en Sogamoso que era la ciudad sagrada del sol y sede de Isaca (sacerdote supremo de los muiscas). La ciudad de suamoxo o sugamuri debe su nombre a este culto una procesión de la corte de Zipa salía hacia el templo recorriendo todas las calles, era día de fiesta, alegría, y los Muiscas se embriagaban con chicha, se hacían ofrendas a Sua se le pedía por la bendición de las cosechas y era el único día que se podía ver al Zipa.






Lucas Fernández de Piedrahita cronista Español se refiere a los Muisca como muy polígamos pues podían tener el número de esposas que quisieran y que pudieran sustentar, pero solo una era legitima, el incesto estaba prohibido, para casarse ofrecían al padre de la novia cierta cantidad de bienes, si el padre no estaba de acuerdo pedía más y el novio aumentaba hasta una tercera parte pero si la tercera parte tampoco aceptaba el novio desistía de la proposición, pero si aceptaba podía tener a la mujer durante unos días en su casa y si le agradaba  se casaba con ella, los matrimonios se celebraban ante el Cayky (sacerdote Muisca).

Mitología:

Tenían bien documentada la mitología Muisca su territorio fue escogido como sede de la administración colonial en una nueva unidad administrativa de un territorio conocido como nuevo reino de Granada

Algunos ejemplos de ello

Algunas de las divinidades principales de la mitología muisca son:

Laguna de Iguaque, desde donde, según la creencia muisca, emergieron Bachué y el niño para poblar la Tierra.

Salto del Tequendama, lugar sagrado de los muiscas que ocupa un lugar fundamental en la leyenda de Bochica.





Bague (La Gran Madre): Es la Gran Madre Creadora del Universo. Era considerada Intangible, como el Pensamiento y la Fuerza. En Ella está, según la espiritualidad muisca, todo lo que existe. En el tiempo de los unquyquie nxia, cuando Bague pensó, su pensamiento se transformó en obra. Antes de esto no había nada. Así Bague, la Gran Madre y Gran Abuela, creó a Chiminigagua.



Sua (El Sol): Su templo estaba en Sugamuxi o Suamox (Sogamoso), ciudad sagrada del sol. Era este el dios más venerado, especialmente por los súbditos del Zaque que se consideraban sus hijos.



 Chíe (La Luna): Su templo se encontraba en el actual municipio de Chía y era venerada especialmente por los súbditos del Zipa, que se consideraban sus descendientes. A veces se la identifica con Huitaca, otra divinidad muisca, pero por lo general se las describe como diosas diferentes.



Chaquen (dios de los Linderos): Dios encargado de la protección de los linderos de las sementeras y campos de cultivo, de presidir las fiestas y regocijos, y a quien se ofrecían plumas y diademas con que se adornaban en las fiestas y los combates.



Nemcatacoa o Fo (Dios de las Artes): Protector de los pintores de mantas y tejedores que presidía en las fiestas en las que se tomaba chicha y en las rastras de maderos que bajaban del monte. Le representaban en forma de oso cubierto con una manta y arrastrando la cola; no le hacían ofrendas de oro, cuentas, ni esmeraldas como a los otros dioses, porque suponían que le bastaba embriagarse con ellos. Era el dios de la torpeza, los muiscas creían que su espíritu bailaba y cantaba con ellos, y solían llamarle Fo, que significa 'Zorra'.60







  Bochica, Nemterequeteba o Zuhe (El Civilizador): Este misterioso personaje no era propiamente un dios, pero era digno de gran veneración. Como sucede con seres mitológicos de otros pueblos, quizá se trate de un antiguo jefe o héroe inmortalizado en los relatos que protagoniza. Dice de él el relato que en la sabana, vivían los muiscas, pero se habían cansado de las inundaciones, que podían ser causadas o por Huitaca, la hermosa y malvada mujer, o Chibchacum (el protector de los agricultores). Entonces, del cielo salió un arco iris, y de él bajó un hombre blanco, con barbas blancas y túnica. Éste dijo llamarse Bochica y les enseñó a tejer. Bochica escuchó las quejas de los muiscas sobre las inundaciones, y con su bastón de oro partió dos piedras al borde del precipicio donde terminaba la sabana y salió toda el agua, creándose el salto de Tequendama. Bochica castigó a Huitaca y Chibchacum. A la primera la convirta en lechuza, y obligándola a cargar el cielo. A Chibchacum, lo obligó a cargar la tierra, y cada vez que se la cambia de hombro, la tierra tiembla.[cita requerida] Se creía que los zipas eran descendientes de la luna (Chía) y los Zaques del sol (Sua).


Arquitectura, vestuario, artesanía:


La caña era el principal material con el cual construían sus casas que con el barro hacían las tapias (bahareque), las casas tenían dos formas cónicas y rectangulares, las primeras tenían una pared en círculo hecho de palos enterrados como pilares más fuertes sobre los cuales se sostenían de lado un doble tejido de cañas, el techo era cónico y cubierto de paja lo aseguraban sobre varas.





Las construcciones rectangulares tenían paredes paralelas también de bahareque que el techo tenía dos alas en forma rectangular, el mobiliario en amabas construcciones era sencillo, camas hechas de cañas (barbacoas), se tendían una gran cantidad de mantas, tenían asientos pero estos eran escasos pues los indígenas les gustaba más descansar en cuclillas o de rodillas sobre el suelo.

Fueron hábiles guerreros tejedores de algodón Lucas Fernández de Piedrahita  se refiere que estos indígenas a diferencia de los de tierras calidades andaban vestido, tejían camisas cerradas que llegaban más abajo de la rodillas y encima se ponían unas mantas que comúnmente eran blancas pero los de mayor jerarquía estaban pintadas con figuras negras y rojas.

Los guerreros llevaban sobre la cabeza cascos de oro, mientras que los hombres comunes las cubrían con pieles de osos y tigrillos que adornaban con plumas de todos los colores, los hombres que pertenecían a la familia inmediata del  zipa llevaban sobre la frente medias lunas de oro o de plata con las puntas hacia arriba.

Las mujeres se ocupaban del hilado para la mantas de algodón y los hombres las tejían y pintaban, con lo cual tenían mucha reputación, labraban madera y de los huesos se hacían figurillas que se colocaban al cuello en collares, la piedra era trabajada de forma similar al hueso,  también trabajaban las pieles como la del oso de contrejos y el tigrillo.


Festividades :


Otra de las festividades muy celebradas eran las relacionadas con las cosechas y construcción de los cercados esto es un ritual que todavía hoy se sigue celebrando, los cronistas de aquella época relatan que tenían muchas festividades y todas ellas relacionadas principalmente al ciclo agrícola y al ciclo de la vida en estas celebraciones no podía faltar el chicha (bebida), <<la mayor prevención es que hubiese mucha chicha para beber ,las borracheras que se hacian en la noche , y en ellas infinitas ofensas a dios  nuestro  señor , que las callo por la honestidad>>, Sobre sus cantos, música y bailes donde se mezclan risas y llantos, ritmos tristes y alegres, dice Lucas Fernández de Piedrahita: «gastaban mucha cantidad de chicha; danzaban y bailaban al compás de sus caracoles y fotutos; cantaban juntamente algunos versos o canciones que hacen en su idioma y tienen cierta medida y consonancia, a manera de villancicos y endechas de los españoles.

Vamos a comentar algunas de las más renombradas por los muiscas y las que c con  más fervor celebran estos indígenas :

Siembra y cosecha:

Lucas Fernández de Piedrahita, en su Historia general de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada, dejó una detallada descripción de las fiestas de la siembra y de la cosecha que celebraban los muiscas: «Otra de las ceremonias más ostentosas que hacían eran las procesiones, a que asistían sus reyes o caciques, respectivamente, en ciertos tiempos del año, especialmente en el de las siembras o cosechas, y formábam éstas en ciertas avenidas anchas de a más o menos de media legua de longitud.

Las personas que salían en ellas (sin que entre en cuenta la innumerable multitud de gente que concurría a verlas) serían de diez a doce mil, que la noche antes se lavaban los cuerpos para ir el día siguiente más decentemente adornadas».






Pintados de rojo y negro y disfrazados de animales comenzaba el carnaval: «Dividíanse en cuadrillas y parcialidades con diferentes trajes y disfraces, arreados de patenas de oro y otras diferentes joyas que abundaban, aunque todos convenían en llevar pintados los cuerpos de vija y jagua (rojo y negro). Unos iban representando osos, otros en figura de leones (pumas andinos) y otros de tigres (esto es, cubiertos con sus pieles), y (…) otras muchas representaciones de animales diversos.

Iban los sacerdotes con coronas de oro en forma de mitras, a quienes seguía una prolongada cuadrilla de hombres pintados, sin disfraz ni joya alguna sobre sí, y éstos llorando y pidiendo al Bochica y al Sol mantuviesen el estado de su rey o cacique y le otorgasen la súplica y ruego a que había dispuesto aquella procesión, para lo cual llevaban puestas máscaras con lágrimas, retratadas tan a lo vivo que eran de ver». Le sorprende a Piedrahita que después de los que rogaban, pedían y lloraban seguía la procesión con otra comparsa de risas, bailes y alegrías que celebraba los favores concedidos.



La historía del dorado y la conquista española: 

"Guarismos" muiscas según la descripción del Padre José Domingo Duquesne (1745-1821). Se muestran las versiones de los glifos tal y como fueron publicadas en las obras El Dorado por Liborio Zerda (1882)




Diferentes cronistas de la época relatan la conquista española y mencionan la leyenda del dorado un antiguo mito europeo que los conquistadores tenían presentes al adentrarse en el continente: una ciudad donde todo es oro, en la Cordillera Oriental de Colombia, asociaron pronto y fácilmente esa leyenda con las ceremonias de ofrenda que estos indígenas celebraban en las lagunas del altiplano. La descripción de Juan Rodríguez Freyle, de 1636, en su libro Conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada



Descripción de la llegada de los españoles a la sabana de Bogotá.
 
Tierra buena, tierra buena!

¡Tierra que pone fin a nuestra pena!

Tierra de oro, tierra bastecida,

Tierra para hacer perpetua casa,

Tierra con abundancia de comida,

Tierra de grandes pueblos, tierra rasa,

Tierra donde se ve gente vestida,

y a sus tiempos no sabe mal la brasa:

Tierra de bendición, clara y serena,

Tierra que pone fin a nuestra pena!

—Juan de Castellanos








Restos del obsevatorio astronomica

«Era costumbre entre estos naturales que el que había de ser sucesor y heredero del señorío o cacicazgo de su tío, a quien heredaba, había de ayunar seis años metido en una cueva que tenían dedicada y señalada para esto, y que en todo este tiempo no había de tener parte con mujeres, ni comer carne, sal ni ají y otras cosas que les vedaban; y entre ellas que durante el ayuno no habían de ver el sol, sólo de noche tenían licencia para salir de la cueva y ver la luna y estrellas y recogerse antes que el sol los viese. Y cumplido este ayuno y ceremonias se metían en posesión del cacicazgo o señorío, y la primera jornada que habían de hacer era ir a la gran laguna de Guatavita a ofrecer y sacrificar al demonio (sic) que tenían por su dios y señor.



                                                Balsa muisca
Pectoral de oro muisca que representa a seis aves con las alas plegadas
La ceremonia que en esto había era que en aquella laguna se hacía una gran balsa de juncos, aderezábanla y adornábanla todo lo más vistoso que podían, metían en ella cuatro braseros encendidos en que desde luego quemaban mucho moque, que es el sahumerio de estos naturales, y trementina, con otros muchos y diversos perfumes. Estaba a este tiempo toda la laguna en redondo, con ser muy grande, y hondable de tal manera que puede navegar en ella un navío de alto bordo, la cual estaba toda coronada de infinidad de indios e indias, con mucha plumería, chagualas y coronas de oro, con infinitos fuegos a la redonda; y luego que en la balsa comenzaba el sahumerio lo encendían en tierra, en tal manera, que el humo impedía la luz del día. A este tiempo desnudaban al heredero en carnes vivas y lo untaban con una tierra pegajosa y lo espolvoreaban con oro en polvo y molido, de tal manera que iba cubierto todo de este metal. Metíanle en la balsa, en la cual iba parado, y a los pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para que ofreciese a su dios. Entraban con él en la balsa cuatro caciques, los más principales, sus sujetos, muy aderezados de plumería, coronas de oro, brazales y chagualas y orejeras de oro, también desnudos, y cada cual llevaba su ofrecimiento.

Textil




Los gobernantes  muiscas estaban más enfrascadodos en sus guerrras civiles, y los españoles en sus conquistas y se van adelantando en territorio colombiano.Gonzalo Jiménez de Quesada partió de Santa Marta el 6 de abril de 1536, a la cabeza de quinientos infantes, entre ellos Gonzalo Suárez Rendón, fundador de la ciudad de Tunja, y con ochenta caballos, con el fin de explorar las montañas de las riberas del río Magdalena.64 El primer asentamiento al que llegaron fue a Tora de las Barrancas Bermejas, actual Barrancabermeja, en donde tuvieron noticias de una civilización que les llamó la atención debido al hallazgo de vasijas con sal y mantas de algodón.64 65 Después de un año llegaron los conquistadores a tierras habitadas por el pueblo muisca. Solamente ciento sesenta y seis hombres y unos pocos caballos habían coronado la cumbre de los Andes colombianos; el resto de la expedición había perecido a causa de las enfermedades.







En febrero de 1537 salieron los españoles de las inmediaciones de Vélez, y marcharon al sur, pasando por los poblados muiscas de Ubazá, Turca o Pueblohondo, Sorocotá, Moniquirá, Susa, Tinjacá y Guachetá, adonde llegaron el 12 de marzo de 1537. Luego pasaron por Lenguazaque, Cucunubá, Suesuca, Nemocón y Busongote.66 El 5 de abril llegaron a Chía, y acamparon en los cerros de Suba, desde donde vieron numerosos bohíos y columnas de humo. Aquella sabana que divisaron desde Suba fue llamada por Quesada el Valle de los Alcázares.65

Dos comisiones fueron enviadas a buscar un lugar donde asentar la tropa.64 Mientras la primera tomó rumbo hacia el occidente de Bacatá, en un principio llamada "Facatá", sede real del zipazgo; la segunda se dirigió hacia el oriente, comandada por Pedro Fernández de Valenzuela, quien encontró un caserío llamado Teusaquillo, por donde pasaba una quebrada que luego se llamaría San Bruno, afluente del río Vicachá, llamado San Francisco por los españoles.