Musica

martes, 17 de febrero de 2015

700 a.c 500 a.c 600 a.c 200 d.c Cultura Paracas......




Cronología,  la descrita en la entrada.

Localización Pisco-Costa centro sur del Perú.

julio César Tello , descubridor de la cultura paracas.
Descubrimiento.



Yacimientos Paracas descubiertos por el arqueólogo peruano Julio castillo en julio de 1926 frente a la bahía de paracas y el sur de Pisco:



Yacimientos:



Chincha: Bodegas, Luirin, Chincha.

Pisco: Cerro Colorado, Disco Verde, Cabeza Larga, chongos, Disco Verde.

Ica: teojate, Huamani, Ocucaje, Collango (caminas altas y animas bajs), Chiquerillos, Ullujallas, Tomaluz.

Palpa: Soisongo, atarco, trancas, Cahuachi.

En agosto del mismo año, Tello ayudado por sus discípulo Toribio Mesia instalo un campamento arqueológico en el sitio mencionado, Paracas.


El primer cementerio lo hallo en las colinas de Porfirio rojo conocidas como cerro colorado, 39 tumbas fue lo encontrado que eran en forma de  pozo. Y con este posicionamiento arqueológico descrita  por Julio C. Tello yo también me posicionare para escribir sobre la cultura de Paracas.

Ubicacion cultura paracas
Esta fue una importatente civilización precolombina del antiguo Perú del periodo formativo superior u horizonte temprano que se desarrolla en la península de paracas en la provincia de Isco región de iza, entre los años 700 a.c y 200 d.c. Es contemporánea en parte con la cultura Chavín que se desarrolló en el norte de Perú .Las excavaciones más importantes se emprenden en Cerro Colorado(paracas- cavernas), y en waricayan(paracas- necrópolis).

Practicaban una textileria de alta calidad, en lana y algodón así como una cestería muy elaborada.

Su ubicación:

Esta se desarrolla entre los ríos ica y pisco en Paracas. En su época de mayor expansión se extendió por el norte hasta yauca en la región Arequipa.

Etimología:

Paracas su significado es lluvia de arena (para lluvia-aco arena y alude a los efectos causados por los vientos huracanados que suelen afectar a la región que arrastran arena y guano de las islas cercanas.

Paracas cavernas (700-500 a.c).

Tello afirma que este periodo es el más antiguo que se vincula a la influencia Chavín especialmente a la cerámica en Cerro Colorado se encuentran tumbas que fuñeron cavadas subterráneamente como forma de copa de champan invertido o botella de cuello alto en una profundidad de más de 6 metros colocaban sus momias  enfardeladas.



Los restos encontrados en este cerro incluyen momias masculinas y femeninas de diferentes edades. Los cuerpos están colocados en posición fetal envueltos en textiles ordinarios y complejos de colores brillantes y decorados con figuras de animales, peces, serpientes. etc.



Paracas Necrópolis (500 a. C. - 200 d. C.):



Tazón estilo Ocucaje.
El periodo de Paracas-Necrópolis recibió su nombre por el hecho de que sus cementerios, de forma rectangular, descubiertos en Warikayan, estaban divididos en varios compartimientos o cámaras subterráneas, que a Tello le parecieron una «ciudad de los muertos» (necrópolis). Cada cámara grande supuestamente habría sido propiedad de una específica familia o clan, que enterraba a sus antepasados a lo largo de muchas generaciones.



Las tesis de Tello fueron cuestionadas por otros arqueólogos. En primer lugar, Warikayan no parece haber sido una necrópolis, sino un gran centro poblado, en algunas de cuyas edificaciones fueron depositados más de 400 fardos, hecho que hasta ahora no tiene una explicación satisfactoria. Podría haber sido un sitio considerado sagrado, por la coloración roja de sus cerros y su cercanía al mar, que lo relacionaría con la muerte y la regeneración.5 Y en segundo lugar, las manifestaciones culturales de este yacimiento no pertenecen a la cultura paracas propiamente dicha, sino a otra tradición cultural distinta, que ha sido denominada Topará y que se desarrolló en los valles de Cañete, Topará, Chincha y Pisco, hasta la península de Paracas como límite sur. Es decir, Warikayan se hallaba precisamente en la frontera de ambas culturas. Es probable que la cultura topará se impusiera bruscamente en la región tras una guerra de conquista. La presencia de armas en muchos fardos funerarios, así como la masiva presencia de cráneos rotos y trepanados, serían signos de una época muy violenta.


 
Cada momia está envuelta en muchas capas de textiles, algunos de los cuales son de extraordinaria calidad. Estos últimos, precisamente, son los que han hecho ganar fama a Paracas, ya que sus mejores ejemplares son muy esplendorosos. Son conocidos mundialmente como los Mantos Paracas


 


Fardos funerarios:


 Los entierros de los Paracas seguían sin duda un ceremonial riguroso y prolongado. El cadáver era momificado mediante una técnica muy elaborada cuyos detalles permanecen desconocidos; pero la mayor de las veces se recurría a la momificación natural, librada al medio ambiente. La momia, envuelta en su sudario y en posición fetal, era colocada en un cesto de mimbre conjuntamente con una serie de objetos, lo que nos indica el concepto que los Paracas tenían sobre la vida ultraterrena. Se han hallado prendas de vestir, hondas, tejidos, así como vasijas con granos de maní, mazorcas de maíz, etc. El conjunto era envuelto cuidadosamente por un número no siempre igual de mantos o tejidos de diferente calidad; el paquete así formado se llama fardo funerario. El manto que se halla más cerca cuerpo de la momia suele ser el más fino, bordado con figuras que representan simbólicamente el mundo de la mitología paracas. Los mantos restantes son de menor calidad. Algunos fardos funerarios están envueltos hasta por diez u once mantos, y pertenecen sin duda a los miembros de las clases dominantes.

 


Textilería:

  
Las tumbas halladas en Cerro Colorado («Paracas Cavernas») constituyen la fuente principal de donde provienen las muestras del arte textil paracas. Están hechos a base de algodón (blanco y pardo oscuro) y de lana de camélidos. A modo de complemento se usaban pelos humanos y fibras vegetales.

  
Los hilos los teñían con sustancias de diversos colores. También coloreaban las telas después de su confección. Otra técnica de decoración fue el bordado, aunque esta se realizaría más profusamente y con resultados más espléndidos en Paracas-Necrópolis.



En cuanto a las figuras decorativas, estas representan seres míticos y motivos simbólicos, generalmente en formas geométricas de estilo rígido, pero todo realizado con gran sentido artístico. En especial, una figura se repite constantemente: el denominado Ser Oculado, representado en cuerpo entero o solo su cabeza. Tiene los ojos desorbitados, la boca felina y el cuerpo cubierto de símbolos que a veces se desprenden y cobran vida.


Pero indudablemente los mantos o tejidos más esplendorosos corresponden a Paracas-Necrópolis, aunque esta pertenece en realidad a la cultura Topará.

Trepanaciones craneanas:
  

Craneo deformado
Existe constancia de que los paracas practicaron operaciones quirúrgicas, especialmente las llamadas trepanaciones craneanas. Para esta práctica el cirujano paracas usaba fresas de obsidiana, tumis o cuchillos con filo en forma de medialuna (hechos de una mezcla de oro y plata), bisturís y pinzas. También usaban algodón, gasas y vendas. Se perforaba el cráneo con la fresa de obsidiana y se raspaba o excavaba el hueso dañado con el cuchillo, haciendo un movimiento circular que daba forma circular a la abertura. Realizado el tratamiento respectivo, se obturaba la abertura con planchas de oro o de mate (calabaza). Esto permitía que la operación cicatrice sin ningún problema
  

Se ha discutido mucho las razones que impulsaron a la realización de esta práctica; se cree que fueron hechas con la intención de curar fracturas por hundimiento de las paredes óseas, para el alivio de las cefaleas y el tratamiento de las enfermedades mentales mediante procedimientos mágicos (posiblemente se creía que al abrir el cráneo salían los espíritus causantes del mal)

  
Muchos cráneos con señales de trepanación indican que las personas sobrevivían a esa práctica, debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que solo se forman al pasar los años en una persona viva.