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miércoles, 7 de enero de 2015

Dinastías Y Civilizaciones Relatos Cortos Relato Treintaiseis: Huari O Wari ... Cultura Huari...



Sobre el siglo VI y hasta el siglo XII es el florecimiento de esta cultura Huari (andina), se llega a expandir hasta los departamentos peruanos de Lammbayeque por el norte,  Arequipa por el sur,  y hasta la selva del departamento del Cusco por el oeste. La ciudad mas grande asociada a esta cultura es Huari que se encuentra ubicada a 25 kilómetros al noroeste de Ayacucho.

Esta ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. Su principal actividad era de carácter militar combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano conquistando los diversos señoríos de su tiempo. La cultura Huari que surge entre el 550 d.c y el 900 d,c los cronistas la dividen en seis etapas.


Etapa 1ª:

En esta etapa surge la ciudad capital Huari, en este periodo se nota la elevada influencia de la mitología Tahuanacota deducida de las abejillas halladas en Qonchopata (ayacucho), en donde se representa repetitivamente el tema plasmado en la portada del sol de Tiwanaku.

Etapa 1 B:
 
Se caracteriza principalmente por los cambios en la estructura sociopolítica Huari, la ciudad crece debido a la migración procedente de las zonas rurales. En el campo político el estado se fortalece y se expande, se desarrollan los centros provinciales de Hongo Pampa y Willcawina en el callejón de Huaylas; Wiracochapan, y Marcahuanachuco en la Libertad , y Pikillagta en el Cuzco.

Etapa 2 A y 2 B:

Durante la etapa 2 existen evidencias de una reestructuración política y una última expansión; destacando por centralizar aún más el poder en la ciudad de Huari. La ciudad alcanza a su máximo extensión y su mayor índice demográfico naciendo nuevas urbes periféricas como Jargampata y azangaro en san miguel de Huanda. Los estilos alfareros predominantes durante este periodo 2 fueron Viñaque Atraque y Pachacanac en la 2 B la cultura Huari se expande hasta la ciudad de Cajamarca.

3-4



En etas etapas 3-4 son las de la decadencia de la ciudad. Pachacamac mantiene su prestigio religioso. En 4 se inicia un periodo de decaimiento, un cambio climático que perdura por un largo espacio y que posiblemente sea el colapso del estado Panandino Huari.

El imperio (700-1200 d.c):

La presencia del dios de las varas en las vasijas rotas huari que se asemeja a una divinidad que aparece grabada en la «Puerta del Sol» de Tiwanaku, indicaría influencia cultural tihuanaquense. Esta imagen aparece dibujada en unas grandes urnas ayacuchanas que se conocen como estilo conchopata, pues este es el sitio donde se les encontró por primera vez. La influencia de Tiahuanaco, así como la de Nazca seria crucial en la formación cultural y religiosa de esta cultura. En Ayacucho existió la cultura huarpa, que desarrolló importantes contactos económicos con Nazca, permitiendo que en Ayacucho se produjera un notable desarrollo de la producción artesanal y cultural.



Los huarpas abandonaron sus pueblos para reunirse en la ciudad de Huari y otras cercanas. Estos pobladores tenían una larga tradición militar debido a las constantes luchas por los recursos en las montañas. Estas son las condiciones que permiten el tránsito de huarpa a huari, entre los años 560 a 600; se desarrolló una cerámica ceremonial conocida como «robles moqo» que tiene un área mayor, que involucra al menos las regiones de Ayacucho, Ica, Nazca, el valle del Santa y por la sierra hasta el Callejón de Huaylas.




Influencia tiahuanaco:



Los huaris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los huaris introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.



Las ciudades huari más conocidas son Pikillaqta (en el Cusco) y Wiracochapampa (en Huamachuco, La Libertad), que a su vez son los territorios extremos del imperio.



La ciudad de Huari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra, tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el mantenimiento de esta gran ciudad.



La tercera época es de declinación y descomposición política económica de los huaris, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas colonias.



Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio huari retoman su camino independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a un etapa de franco subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.



Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundandose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimu, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el proto señorío inca.

Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio Incaico.


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Presencia huari en el litoral:



La costa de las actuales regiones Ica y Arequipa muestran contactos con las culturas de las serranías contiguas desde tiempos anteriores a los huaris, y durante el apogeo de los huaris la presencia en esta zona es innegable, aunque las evidencias manifiestan que luego del ocaso de los huaris las sociedades de esta zona cambiaron patrones culturales y reorientaron sus contactos hacia otros centros costeros. En esta zona surge el estilo alfarero «atarco» de gran influencia tiahuanacota y que es uno de los estilos característicos del periodo «2A» de Huari.1



Pero si bien en la costa sur no se discute la presencia huari, el problema surge al tratar de vincular a Huari con las sociedades de la costa central y norte, correspondiente a los departamentos de Lima, Ancash, La Libertad y Lambayeque. En esto existen desacuerdos entre los que investigan estas zonas aunque entre los años 90s e inicios del primer decenio del siglo XXI se han descubierto nuevas evidencias de la incursión huari en la costa de la actual región Lima.

 

En la costa central del actual Perú floreció la cultura Lima y en la costa norte la cultura Moche, que durante el periodo 1B, 2A y 2B de Huari se evidencian cambios que probarían la injerencia huari a pesar de no encontrarse centros urbanos con características arquitectónicas huaris.



En la costa norte los estilos alfareros clásicos de huari están ausentes, aunque se han encontrado cerámicas huari en tumbas moche, pero a manera de ofrendas. Kauffmann Doig sostiene que la presencia de los huaris en el territorio mochica aceleró el proceso de decadencia de esta última en tanto que los mochicas ya se encontraban en un proceso de declive. Esto se evidenciaría a partir de la cerámica moche correspondiente a esta época que deja de ser bicolor y adopta patrones rojo-negro-blanco de huari. Además el rostro del dios del agua moche tomó características tiahuanacoides traídas al norte por huari. Y si bien es cierto que no se construyeron centros administrativos, bien pudieron ser administrados desde el centro provincial de Wiracochapampa en la provincia de Sánchez Carrión en las serranías de La Libertad.2 Aunque la arquitectura huari no se impuso en el territorio moche, existen evidencias que durante el periodo V de Moche (periodo que coincide con la expansión huari) los patrones arquitectónicos de los moches 
cambiaron, como lo evidencian los restos arqueológicos de «Pampa Grande» y «Galindo».